Richard Parra
"Cada quien tiene que aprender a narrar por su cuenta"
Richard Parra (Lima, 1976) es un escritor peruano cuya narrativa se distingue por una imaginación desbordada, una prosa intensa y una marcada vocación por llevar el relato hacia sus zonas más incómodas. Sus libros exploran la violencia, el deseo, la marginalidad y la memoria con una escritura arriesgada, de gran potencia verbal y poco interés en la complacencia. Ganó el Premio Nacional de Literatura el 2021 con su libro de cuentos Resina.
¿Cómo es el lugar donde escribes?
Escribo donde puedo y según mi estado de ánimo. Tengo un pequeño estudio, pero prefiero trabajar en bibliotecas públicas. La de San Isidro y el tercer piso de la biblioteca central de PUCP son buenos espacios. En el escritorio trato de tener solo lo necesario. Fichas, el laptop, lápices. Algunos libros de referencia. Tabaco, si se puede, y agua.
¿Cómo suena el lugar donde escribes?
Prefiero el silencio, por eso voy a bibliotecas. Pero si estoy en mi estudio, debido a que mi calle es muy ruidosa, pongo música estridente, un soundtrack, o una película clásica de fondo, un wéstern o un noir, por ejemplo.
¿Tienes alguna superstición al momento de escribir?
Ninguna. No creo en nada. Solo hago un poco de actividad física antes de ponerme a trabajar.
¿Cuánto de la historia tienes claro antes de empezar?
Trato de definir la trama con anticipación, los personajes principales. Luego elaboro un plan, el más sencillo posible. Y empiezo a escribir las escenas que me parecen tienen que aparecer sí o sí en el documento. Pero todo esto es solo punto de partida. La escritura luego se desvía. Eso me parece más creativo, intelectualmente desafiante y entretenido.
¿Cómo equilibras la inspiración con la disciplina?
La disciplina es lo principal. Trabajar todo lo que se pueda cada día. Pero no siempre estás escribiendo. Hay un momento para la preparación de las historias. Para reunir los materiales. Las entrevistas, las lecturas, la investigación, ver películas, hablar del proyecto con otra gente. También mucha confusión. La “inspiración”, si quieres, es el resultado de qué tanto te vincules con los materiales y las escrituras que contienen.
¿Qué papel juega la reescritura en tu proceso?
La reescritura es lo más divertido. Lo tóxico es producir el borrador desde cero, es laborioso, infeliz, hay mucha inseguridad, mucha resistencia de los materiales. Eso trato de hacerlo rápido, y todo es caótico. Luego viene, si quieres, “la literatura”, y recién aparecen el estilo, la estructura, recién los personajes van tomando espesor. Y creo que esa es la parte más cool.
¿Qué consejo le darías a alguien que recién empieza a escribir?
Detesto a la gente que, desde la soberbia y sus prejuicios, anda dando consejos para escribir, tutelando, dándoselas de comisarios de la cultura. Cada quien tiene que descubrir su camino. Con prueba y error. Con su propio lenguaje, con sus fuerzas y limitaciones. Cada quien tiene que aprender a narrar por su cuenta, y para eso es básico también desarrollar una manera propia de leer. Lo que sí me parece un error grotesco de principiante es asumir proyectos de otros escritores. Querer escribir como los consagrados o las modas, o, peor aún, escribir solo con el fin de integrarse a la miserable farándula literaria local.


